EL ENFADO DE NEGREDO.


Las emociones en el fútbol se suceden como en una montaña rusa. Eso es algo que ya no resulta ajeno a nadie. En el caso de los delanteros, aún más. Pasan del todo a la nada en un partido y eso sólo depende de los goles que marquen. Negredo estaba en lo más alto cuando marcó su último gol en Xerez, pero desde entonces las cosas no le han ido demasiado. En tres choques casi consecutivos en el Pizjuán ante Stuttgart, Villarreal y Atlético Ciudad no ha sido capaz de marcar, y en todos ellos se ha marchado visiblemente enojado del terreno de juego.
Ya después del choque frente a los alemanes se le pudo ver bastante enfadado y sin atender a los informadores al término del choque, y este estado de ánimo se ha recrudecido tras el partio de Copa del Rey. Negredo, que quiso lanzar el penalti que él mismo provocó, vio como Kanouté decidió lanzar la pena máxima, hecho que ocurrió justo antes de ser sustituido... nuevamente sin marcar en Nervión. Ese es precisamente el origen de los males de Negredo, que lleva tres goles como sevillista y todos ellos lejos de su estadio. Debe ser cuestión de tiempo que se estrene en casa.

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